Fernando Beltrán: las marcas y sus nombres en Serifalaris 2014

Uno de los grandes atractivos de la IV Edición de Serifalaris era contar un invitado sorpresa. El no saber de quién se trataba añadía ese morbo por ver si las expectativas se cumplían o no. ¡Y vaya si se cumplieron!

Fernando Beltrán tomaba el escenario cerca de la una de la tarde del viernes para regalarnos dos horas de saber y cercanía que a todos nos supo a poco. Y es que cuando eres un grande de la comunicación, de la palabra, eso se transmite con tan sólo decir “¡hola!”. Fernando nos sedujo desde ese primer momento con sus vivencias profesionales salpicadas de pinceladas muy personales, muy de dentro. Como si te estuviera hablando ese amigo de toda la vida al que hace un tiempo que no ves.

Fernando Beltrán se dedica al naming, algo que hasta principios de los 90 no existía como disciplina creativa y que consiste en algo tan simple y complicado a la vez como poner nombres a los productos y a las marcas. Tal y como nos contó que su hija definió, con 6 ó 7 años, él “es un nombrador” y afirma que “los nombres están dentro de lo nombrado, sólo hay que tener la capacidad de verlos y sacarlos al exterior”.

También nos contó Fernando cómo llegó al mundo publicitario: poeta desde temprana edad, un día un amigo le habló de la posibilidad de poder vivir de esto y aunque él siempre tuvo claro que su gran amor era y es la poesía, su genialidad ha hecho que aún  siga ahí. Subrayó que no todo ha sido un camino de rosas, que en el trayecto uno crece y disfruta, pero también sufre.
amena-retevision
Al comentar algunos de sus trabajos Fernando habló con especial orgullo de Amena, la marca de telefonía móvil de Retevisión que supuso un pelotazo a finales de los 90 apostando por algo no tan habitual por entonces: un nombre femenino. En ese nombre, nos explicó, la “e” que representaba a la empresa madre Retevisión, era el centro de la palabra, de la marca. Estaba ahí: sólo había que fijarse y él lo hizo.
faunia
Otro de sus logros más celebrados es el de Faunia, anteriormente conocido como Parque Biológico de Madrid. En 2002, un año después de abrir sus puertas, la empresa se puso en contacto con Beltrán para buscar un nombre que llamara la atención de la gente y con el descubrimiento de Faunia se reescribió la historia de un proyecto que quizá hoy no exisitiría sin ese “reinicio” de la marca.

Muchos otros trabajos de Fernando pasaron a lo largo de sus dos horas de charla: BBVA, La Casa Encendida, Opencor, Redvolución de Vodafone, Muxxic, t! de Trina…  Todas estas marcas creadas por él tienen algo en común: Fernando nos aseguraba y realmente nos hacía ver que el nombre elegido no era fruto de la casualidad sino de saber ver en los significados y los significantes. Se trata de actuar como quien realiza un jeroglífico en la página de pasatiempos: la solución está delante de tus ojos. Pero para ello hay que tener un don, una intuición, hay que ser en cierto modo un mago de las palabras. Y Fernando lo es.

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