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Las ventajas de trabajar en un espacio de Coworking

Si, al igual que yo, eres trabajador autónomo es posible que te hayas planteado trabajar desde un espacio de coworking. Si bien es cierto que alternar el trabajo en casa con el desarrollado en el coworking – la rutina puede matar, aparte de aburrir muuucho – es una opción, también es verdad que llega un punto en que necesitarás un cambio que te saque de las 4 paredes de tu estudio, ¿no es así?

Si ya habéis dado el paso a trabajar por cuenta propia, sabréis de qué hablo: horarios de trabajo que no se saben donde empiezan y donde acaban, pijamas que se convierten en uniforme laboral y trabajos que avanzan entre garbanzos puestos en la olla y sofritos para aderezarlo 😉

Por todo esto he decidido escribir el obligado post: ¿cuáles son las ventajas de trabajar en un espacio de coworking? O mejor dicho: ¿a qué enemigos te ayuda a hacer frente trabajar en un coworking? Desde mi propia experiencia, claro está. Y con un poquito de sentido del humor, ¡que siempre viene bien!

La fuerza de voluntad, a veces, no quiere ser tu mejor amiga

adicto-cafeSí amigos y amigas: porque por  muy alemanes que a veces nos creamos, un horario – flexible, eso sí – siempre es necesario. Porque los buenos propósitos suelen acabar desvaneciéndose a lo largo de 2 ó 3 semanas o meses. Si son días es ya para empezar  a preocuparse 😄

Y claro… acaba pasando lo que tiene que pasar: un café da paso a otro y a otro… y  comienzas la tarea a las 10 de la mañana, a pesar de haberte levantado a las 7 y media.

Por esta razón acudir a un espacio de coworking resulta la manera más eficaz de comenzar una rutina que permita la puesta en marcha inmediata de tu jornada laboral.

Procrastinar: la palabra de moda

phoebePor si desconoces el significado de la palabra más actual, te doy la definición de la RAE: «Diferir, aplazar». Vamos… ¡hacer de todo menos lo que deberías estar haciendo!

Y por todos es sabido que en tu propia casa la procrastinación – o perder el tiempo como diría mi madre – es la cosa más sencilla del mundo teniendo a tu alcance mil y un elementos puestos ahí por el mismísimo diablo para conseguir su objetivo: distraerte. Nevera, televisión, cocina, baño y… cuando resulta que te has puesto al asunto, ¡zas! ¡El timbre!

Así pues un espacio de coworking resulta la perfecta solución a estas distracciones. Eso sí… debes tener voluntad propia porque la procrastinación reside en todas partes así que deberás poner un poquito – o bastante – de tu parte.

Ir en pijama NO es cool

channelPorque reconozcamoslo: es lo que acabamos haciendo. Nos autoengañamos con frases del tipo así estoy más cómodo; empezamos poniéndonos una sudadera y un pantalón de chandal y terminamos por no cambiarnos al salir de la cama. Más cómodos imposible, ¿verdad? ¿He escuchado a alguien decir trabajar con el portátil en la cama también es muy cómodo? 😮

De esta forma el espacio de coworking se convierte en nuestro mejor aliado para levantarnos con un objetivo claro: salir de casa. Aquí NO cabe la posibilidad de seguir en pijama 😂 Podemos ponernos cómodos, pero… ¡para salir a la calle un poquito de por favor! 🙂

Hacer amigos y, quien sabe si negocios, siempre es bueno

minionsUna de las principales diferencias de trabajar en tu casa o hacerlo en un espacio compartido es, precisamente,  la oportunidad de socializarte y conocer a nueva gente con la que además de compartir espacio físico, quién sabe, si puedes terminar realizando alguna colaboración profesional.

Precisamente esta es una de las bases y de los valores principales de estos espacios: generar sinergias que permitan el intercambio de trabajos o colaboraciones resultando todos beneficiados: win / win !

Por otra parte, está claro: realizar de manera habitual tu trabajo en casa no te permite hacer estos contactos de manera natural durante tu día a día. Así que, si te lo estás pensando, un consejo: ¡no lo pienses más! Además… ¡viene muy bien para el coco compartir con gente que está pasando algo parecido que tú a nivel profesional! Las dificultades compartidas son menos duras 😉

Es la opción más económica

patricioPor último, pero no por ello menos importante, es evidente que un espacio de coworking minimiza los gastos. Afrontar gastos de luz, agua, alquiler, infraestructura y un montón de cosas más en solitario es algo al alcance de muy pocos cuando te aventuras a dar el paso al mundo freelance.

Si eres autónomo conoces de sobra el cambio de chip que supone: convertirse en hombre orquesta y estar pendiente de temas que trabajando por cuenta ajena quizá no sabías ni qué eran: ¡Hola IVA! ¡Hola cuota de autónomos! ¡Hola mi gran amigo y confidente señor asesor!!!

Ante este panorama, reducir temas por los que preocuparse a la única elección del espacio de coworking adecuado para tu trabajo, tranquiliza y hace un poquito más llevaderas las cosas.

Si estás pensando en dar el paso, me gustaría animarte. Infórmate y seguro que encuentras en tu ciudad una variada oferta de espacios de coworking. Sólo queda elegir la que mejor se adapte a tus necesidades y- para mí muy importante – que no esté demasiado lejos de tu casa. Ahorrar tiempo en desplazamientos es algo muy valioso, más si estás hablando de tu nueva vida como profesional autónomo. ¿Cuál es tu experiencia al respecto? ¿Te apetece compartirla? Cuéntamelo en los comentarios 😉

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