El diseño como herramienta de comunicación

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Es curioso lo del mundo del diseño gráfico… Hay veces, y lo digo por experiencia, que tienes un cartel fruto de horas y horas de trabajo del que te sientes tan orgulloso que lo llevarías en la cartera para enseñarlo a todas horas como quien enseña  la foto de su churumbel y resulta que luego a la gente no le emociona tanto (incluso algún valiente se atreve con lo de “¡es horroroso!”). Otras veces, que también pasa, hay proyectos que se te atragantan y cuando terminas no acabas de sentirlos “como hijos tuyos”, pero luego resulta que a la gente le encantan.

Hoy no vamos a hablar de la estética. Está claro que sobre gustos no hay nada escrito aunque sea cierto que a veces hay que ver unas cosas… Hoy toca hablar de esas decisiones a tomar a la hora de realizar una obra gráfica ante las que no hay discusión posible. Me refiero a cumplir unos criterios de claridad de lectura, funcionalidad y otros factores que siempre hay tener en cuenta, con el fin de cumplir el carácter comunicativo que todo cartel o campaña debe cubrir.

Las buenas intenciones no bastan para conseguir un diseño 10

Todo esto que comento viene a raiz de la campaña de imagen que el pasado 2 de Abril lanzó la Asociación de Hosteleros junto al Ayuntamiento de Bilbao y que tiene como objetivo erradicar esa mala costumbre que tenemos los bilbaínos (y los de fuera) de llenar el suelo de los bares con servilletas. Que sí, que está muy bien lo de la cultura del “pintxo-pote” y mancharse los dedos al comerlo. A fin de cuentas forma parte del ritual. Pero eso de tirar servilletas al suelo, por fin alguien se ha dado cuenta, no da precisamente una imagen de postal. Y para ello se ha lanzado la campaña «Saskiratu ez nekatu –Encesta que no cuesta».

Según fuentes oficiales 1.500 establecimientos se han adherido a esta iniciativa y el “kit” consta de 2.000 servilletas, un adhesivo bilingüe y un juego de soportes de barra o mesa (para colocar al lado de los recipientes de recogida de residuos), todos con el lema de la campaña tal y como podéis ver en la imagen que encabeza este artículo.
Pues bien… Resulta que, como buen bilbaíno que uno es, la semana pasada tomando con un amigo el marianito y el “pintxo” de rigor en un bar caí en la cuenta de un par detalles de esta campaña.
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El primero de ellos, como podéis comprobar en la foto superior, es que las servilletas están diseñadas de forma que no se lee el mensaje al completo ni se ven los logotipos de los patrocinadores. Ya sé. Me diréis: “es que si despliegas la servilleta se lee perfectamente”. Pero ¿quién al coger una servilleta para limpiarse la despliega antes? Me parece a mi que nadie.

La importancia del soporte en el diseño

Cuando se hizo este diseño no se tuvo en cuenta lo más importante: el soporte, que en este caso es un servilletero con medidas estándar. ¿O acaso habéis visto servilletas en las que sólo se lea “cias por su visi” en lugar de “Gracias por su visita”? Si la respuesta es afirmativa os contaré un pequeño secreto: esas servilletas también están mal diseñadas. No cumplen su principal función: transmitir el mensaje desde el soporte en el que están. Y sin mensaje no hay campaña que valga. Epic Fail!

Diseño que descuida la imagen, ¡WTF!

El otro punto en el que considero que también “han patinado” es que, tratándose de una campaña de imagen, no se cuide precisamente eso: la imagen de la campaña. Y es que en el kit que se entrega a los hosteleros no se incluye una cesta, que recordemos, es el centro de la campaña. Sin cesta es imposible encestar. El asunto es que cada hostelero debe poner la cesta dando como resultado un festival de recipientes en conjunto. Yo mismo los he visto de metal, mimbre, porcelana e incluso de plástico. Y también hay quien no pone cesta porque tal y como me ha comentado más de uno: “si no me dan la cesta yo no la voy a comprar”.

Así pues un aplauso por la iniciativa, pero una vez más se pone de relieve que muchas veces los diseñadores gráficos nos olvidamos de lo más importante: transmitir. Toda obra gráfica de una campaña, de la naturaleza que sea, debe cumplir la función principal que es comunicar el mensaje. Y luego, por supuesto, debe responder a una serie de requisitos estéticos y de composición siempre al servicio del mensaje.

Desconozco la autoría de esta obra, pero quiero imaginar que, al menos lo del mensaje en la servilleta que no se lee, es fruto de las prisas y de no revisar las pruebas de imprenta en el momento oportuno. Lo de no incluir cestas en el “kit” supongo será debido a esa gran protagonista que nos acompaña desde hace unos años: la crisis y sus amados recortes económicos….

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