The Good Wife y la sociedad de la información

El 9 de Mayo de 2016 emitió en EEUU su último capítulo The Good Wife, para mí una de las mejores ficciones de los últimos años. Tras 7 temporadas de disfrute semanal, este post es mi humilde pero sincero homenaje a una gran serie que nos deja después de 156 episodios y un nivel que, aún habiendo sido algo menor en sus dos últimas temporadas, ya quisieran para sí muchas producciones en emisión. La televisión echará de menos a Alicia Florrick. Y yo también. ¿Quieres saber por qué?
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The Good Wife: planteamiento inicial

Las serie de CBS comenzó su andadura en Septiembre de 2009 presentándonos a Alicia Florrick, esposa de Peter Florrick, conocido político y fiscal de distrito. The Good Wife da comienzo en el momento en que Peter es acusado de corrupción a la vez que salen a la luz unos vídeos en los que se hacen públicas sus relaciones extra matrimoniales con prostitutas. Un arranque prometedor, ¿verdad?

Ante esta situación Alicia Florrick, retirada de la vida laboral para ser la buena esposa que da título a la serie, decidirá volver a la abogacía con varios handicaps: está fuera de la profesión desde que decidiera ser madre por lo que deberá empezar de cero, es una mujer en una carrera claramente liderada por hombres – aunque la serie sea un catálogo de personajes femeninos con un carisma y fortaleza a cada cuál mayor –  y todo esto con la opinión pública pendiente de la evolución del juicio en el que se ve inmerso su marido y que, digamos, le salpica a ella. Todo un reto.

Lo que se podía haber convertido en un culebrón con estructura de procedimental – mi gran miedo al enfrentarme a este título, que fuera una serie de el caso de la semana – acabó convirtiéndose en una radiografía no sólo de la política y los tribunales estadounidenses, sino también de la sociedad de la información con una presencia estelar de la actualidad. Así, The Good Wife ha sido responsable de explicar  al gran público por medio de sus tramas qué es Bitcoin, ha reflejado la presencia de Anonymous y otros muchos aspectos en torno a la comunicación y las redes sociales que es lo que aquí nos interesa.

No me llames Google, llámame Chumhum

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Si habéis seguido la serie sabéis que decir Chumhum es decir Google. Chumhum es el buscador de internet que lidera el mercado en el universo de The Good Wife y Neil Gross es su propietario. Gracias a Chumhum hemos asistido en los tribunales a acusaciones a la empresa de competencia desleal y monopolio, supuestos cambios de algoritmo en base a intereses políticos en países como Siria o China o  vendettas empresariales contra pequeñas startups que no aceptaron pasar a formar del imperio Chumhum.

Uno de los muchos casos que nos ofreció Neil Gross con Chumhum – y que más recuerdo – es  cuando el buscador fue acusado de racismo porque al realizar una búsqueda gráfica, debido a un fallo de auto-etiquetado de las imágenes se acababa identificando a personas afroamericanas como animales, concretamente como gorilas. Este caso, como sabréis, está basado en una demanda real a la que tuvo que hacer frente Google.

El iconismo de Chumhum en The Good Wife ha llegado a tal punto que ¡existe la web de Chumhum!

NSA, escuchas telefónicas y vídeos de gatitos

Durante la quinta temporada gran parte de la trama giró en torno a la Agencia de Seguridad del Estado – NSA -. The Good Wife nos presenta a sus trabajadores como gente corriente que trabaja en cubículos y que pasa el rato disfrutando con el vídeo viral del momento, como cualquier hijo de vecino. Este sentido del humor – siempre presente en The Good Wife – no deja pasar por alto la tarea que realizan: escuchas telefónicas que resultan interesantes a este o aquel gobierno y en las que se verán, en algún caso, directamente implicados nuestros protagonistas e incluso pueden traer consecuencias (muy) serias a sus trabajadores. ¡Hola Edward Snowden!

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Precisamente esta cotidianidad con la que se presenta, huyendo de teorías de la conspiración, es la que hace realmente inquietante el asunto: escucho esto, me lleva a lo otro y mira tú por dónde de lo que me acabo de enterar…

The Good Wife nos muestra las diversas formas en las que esta tecnología se puede utilizar en propio beneficio o en contra de otros utilizando determinadas triquiñuelas, digamos que no muy legales, para conseguir ganar juicios realmente relevantes.

La propaganda política tiene nombre propio: Eli Gold

Alan Cumming interpreta a Eli Gold, el hombre de confianza de Peter Florrick. Comienza como su director de campaña política y más adelante tomará cargos aún más importantes, llegando a no discernir la línea entre lo profesional y lo personal, lo que traerá de cabeza a Eli y nos regalará algunos de sus mejores momentos. Eli Gold representa TODO -sí, con mayúsculas – lo que la comunicación política representa, y controla – o al menos lo intenta – absolutamente todos los brazos que de ella salen. Podríamos resumir el personaje de Eli Gold como esa persona de confianza que hay detrás de todo político. Y cuando digo confianza, entendedlo en el sentido más estricto e íntimo de la palabra. La diferencia de Eli con una esposa es algo tan simple como que no se acuesta con Peter por la noche.

eli-goldGracias a Eli Gold hemos entendido en The Good Wife cómo funciona desde dentro la política estadounidense: desde los benefactores que aportan liquidez a los partidos, pasando por la lucha que supone tomar decisiones “objetivas” cuando hay intereses de esos benefactores que van en contra de las líneas del partido al que patrocinan y terminando en cómo lidiar políticamente con Twitter y los medios online sin acabar con tu carrera – o tu salud -. Para los que no habéis visto la serie, una frase que resume muy bien el sentir de Eli es cuando, inmerso en una crisis de reputación surgida en redes sociales, maldice la hora en que la política descubrió Twitter.

Las redes sociales y el entorno online como protagonistas

Si hay algo que ha sabido hacer The Good Wife a lo largo de estas 7 temporadas ha sido reflejar la actualidad del mundo en que vivimos de manera, a veces, sorprendentemente rápida teniendo en cuenta de que se trata de una serie dramática que planifica con tiempo sus guiones.
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Unido a esto, el protagonismo de las redes sociales para generar situaciones de conflicto de manera directa a los protagonistas o como medio para resolver determinados casos, dicen mucho del espíritu de una serie que si de algo puede presumir – entre muchas cosas – es de ser consciente de la época en que se ha emitido y de la hiperconexión a la que estamos sometidos. Incluso ha llegado a plantear guiños al espectador respecto a su posible cancelación, aludiendo al seguimiento en streaming o directamente de forma pirata de las series ya que, si bien tenía una audiencia estable, no ha destacado nunca por sus audiencias exorbitantes. Incluso llego a criticar de manera encubierta a True Detective que competía con The Good Wife en franja horaria, aunque la primera fuera de cable – HBO –  y la segunda de network o en abierto – CBS – .

Bonus: Elsbeth Tascioni

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Y no quiero terminar el artículo sin hacer mención a algo que ha distinguido a The Good Wife: los personajes secundarios. Desde Michael J. Fox a Jeffrey Tambor, pasando por Matthew Perry han ido desfilando de manera episódica gracias a que los estudios de la serie estaban al lado de Broadway y los productores se aprovechaban para dar papelitos a los grandes que pasaban por los escenarios de los teatros neoyorkinos.

Si tengo que destacar a uno de estos secundarios es Elizabeth Tascioni interpretada por Carrie Preston. La actriz interpreta a una abogada con problemas comunicativos- no se menciona pero podría padecer un desorden hiperactivo de atención  –  que en lugar de aparecer como una inadaptada  lo hace como alguien exitosa. Icluso llega supera todas las barreras de su desorden psicológico para conseguir comunicarse de manera más que eficaz en los juicios y su, digamos, peculiar sentido de la deducción hace más especial aún sus apariciones esporádicas en The Good Wife.

Llegados a este punto sólo me queda añadir un par de cosas:

  1. Si no has disfrutado de The Good Wife y con lo que te he contado te ha entrado la curiosidad: ¡adelante! Hay muchas más razones para disfrutar de esta serie y lo mejor es que las descubras por ti mismo. Yo lo tengo muy claro: no pasará mucho tiempo hasta que vuelva a revisionarla para revivir el viaje de Alicia Florrick a lo largo de estos 156 capítulos.
  2. Sin hacer ningún tipo de spoiler: formo parte del fandom al que el desenlace le ha resultado gratificante y ante todo muy coherente. Es más, su final eleva – in my opinion 😉 – a The Good Wife a ese Olimpo de series que son redondas de principio a fin.

 

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