¿Por qué muchas webs de servicios gráficos no tienen blog ni presencia en redes?

 

Te lo digo rapidito, así al principio del post: consideran que no lo necesitan.

Permite que me ría: ¡ JA !

Te cuento la razón real (perdón a los posibles ofendiditos): es por purita ignorancia. O por ceguera selectiva: veo lo que quiero y, para lo que no me interesa, cieguita estoy.

El cliente viaja. Pero no en metro. Ni en tren.

Tampoco usa su coche ni el Cercanías.

Te hablo de algo que seguro conoces: el viaje del cliente.

O customer journey, si estás en un Congreso de Marketing. Decir las cosas en inglés te da ese aire british que siempre has deseado.

El tema es que nadie contrata un servicio así a lo loco: compramos por cercanía o afinidad. 

También quien te encarga una web, un reportaje fotográfico o un kit de ilustraciones.

El cliente tiene que verte hasta en la sopa para comprarte

¿Y cómo podemos aparecer hasta en la sopa? 

Te cuento, seguro que lo sabes. Otra cosa es que lo hagas.

Publicar con constancia en redes

No me refiero a tener un perfil abierto y… ¡tximpúm!

Las redes están para ser sociales. Por eso llevan detrás ese adjetivo.

Si no se llamarían «redes eléctricas”» o «redes de pescar». Pero son sociales. 

Así que te toca crear contenido para atraer a tus clientes y generar una conversación con ellos.

👁️‍🗨️ Ojo 👁️‍🗨️: el contenido tiene que estar relacionado de alguna manera con lo que haces.

Puede parecer una obviedad. Pero yo he visto a jardineros hablando del Chat GPT en LinkedIn. ¿En serio?

Y otro detalle: las redes no van de acumular «me gustas» y ya está. Lo más importante son los comentarios y tu respuesta. Para charlar y ganar la confianza de los que un día pueden ser tus clientes.

Porque sino vas a tener un cementerio de elefantes en lugar de un grupo de «fanses».

Construir una comunidad interesada de veras en tu servicio o producto gráfico

Así que olvídate de mandar una invitación de seguimiento a la señora Rufa, tu vecina del quinto.

Se hizo el perfil de Facebook durante el curso del centro cívico para trolear a sus hijos y nietas. 

Tu negocio gráfico se la trae floja. Así de claro.

La guinda del pastel: el newsletter

Ya, si tienes un newsletter regular: lo bordas.

Porque si te lee desde su email, es como si estuvieras tomando café con tu cliente en su saloncito. 

Y por «periódico» no quiero decir «mandar un mail de ofertas de tus servicios por Black Friday»

Eso es spam rancio de la vieja escuela: ¡Contrata tu sesión de fotos y te regalamos un álbum precioso!

– ¿En serioooo? ¿Seguro que vives en 2023?

El gran reto: explicar con palabras lo que transmites con la imagen

Y es que, lo sé, la mayoría de webs de negocios de fotografía, ilustración o diseño son muditas. Como una peli de Chaplin.

No tienen una palabra. O, si la tienen, son tecnicismos y frases hechas más vacías que el estómago de Carpanta.

Vamos, que los clientes no son adivinos.

Y aunque te consideres un artista, nadie va a ver los 27 cortometrajes y los 19 portfolios (clasificados por categorías de producto) que te has currado. Y sin un breve párrafo explicando lo que va a encontrar al dar al play, claro. ¡Que odiamos los spoilers! 

Pero… si hasta Netflix usa copys para que te tragues sus pelis mediocres, ¿por qué no los usas tú?

Supongo también que tener un blog en tu web para atraer a tu cliente, exponiendo todo tu conocimiento (sin ser un chapas), lo considerarás una tontería.

Entonces, permíteme una pregunta: 

– Si tu web no necesita blog… ¿Qué diantres haces leyendo el mío? 

A ver si, en el fondo, matarías por tener un abanico de contenidos para atraer a tu público potencial…

Pues lo tienes fácil. Tanto como ponerte a ello 😉

Y, si necesitas ayuda, siempre puedes pedirme sopitas agendando una reunión y contándome cómo puedo echarte un cable.

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